La corporación AHIMSA, tratando de cumplir con sus postulados y luego de debatir el tema entre sus integrantes en variadas sesiones, considera imperativo dirigirse a los líderes naturales de los consejos territoriales de planeación, para proponerles la inclusión dentro de los planes de desarrolo que en la actualidad se elaboran, de un elemento vital para lograr una mejor calidad de vida de nuestra gente, como es el establecimiento en los municipios y en el departamento, de una verdadera cultura de paz.
Nuestras reflexiones nos llevaron a discutir acerca de la autenticidad de las cifras que nos colocan hoy en sitiales nada halagadores dentro de la clasificación de las zonas más violentas del país y del mundo. En este ejercicio llegamos a concluir que las causas de tan alarmantes guarismos son variadas y en muchas ocasiones ajenas a nuestra idiosincrasia, creando así paradigmas que requieren ser trasformados mediante políticas efectivas, para devolvernos el carácter pacífico de nuestra región que con tanto orgullo ostentaban nuestros ancestros.
Consideramos que las nuevas directrices dentro de los procesos que busquen generar un verdadero cambio como el que deben enfrentar los países hispanoamericanos y caribeños, requiere empoderar procesos que consoliden la democracia y exigen una efectiva mutación en el papel que deben cumplir los estados, lógicamente basados en una más estrecha relación entre el poder ejecutivo y los múltiples actores sociales.
En la construcción de este tejido, tiene una firme importancia la real participación de la sociedad civil, tanto en la formulación de ideas sobre fortalecimiento de la democracia, como en la enunciación de propuestas sobre los procesos y los mecanismos que deben utilizarse para poder alcanzar los grandes objetivos de desarrollo, en este singular territorio fronterizo.
Para que este tipo de procesos puedan ser exitosos, es conveniente buscar la valiosa contribución que puede aportar la construcción de un amplio consenso de base social, que permita validar la incorporación en la agenda de desarrollo de regiones como la nuestra, de temas tales como el equilibrio del medio ambiente, la equidad de género, etnia y cultura, el respeto por nuestros mayores y las tradiciones que soportan nuestra peculiaridad cultural.
De igual manera es vital acompañar el proceso con todos aquellos elementos asociados a formulas pedagógicas, que permitan combatir las causas estructurales de la pobreza y la exclusión socioeconómica, como la verdadera política, que potencie nuestras competencias para lograr enfocar el camino que nos conduzca hacia la construcción de la verdadera PAZ imperfecta.
Nuestras reflexiones nos llevaron a discutir acerca de la autenticidad de las cifras que nos colocan hoy en sitiales nada halagadores dentro de la clasificación de las zonas más violentas del país y del mundo. En este ejercicio llegamos a concluir que las causas de tan alarmantes guarismos son variadas y en muchas ocasiones ajenas a nuestra idiosincrasia, creando así paradigmas que requieren ser trasformados mediante políticas efectivas, para devolvernos el carácter pacífico de nuestra región que con tanto orgullo ostentaban nuestros ancestros.
Consideramos que las nuevas directrices dentro de los procesos que busquen generar un verdadero cambio como el que deben enfrentar los países hispanoamericanos y caribeños, requiere empoderar procesos que consoliden la democracia y exigen una efectiva mutación en el papel que deben cumplir los estados, lógicamente basados en una más estrecha relación entre el poder ejecutivo y los múltiples actores sociales.
En la construcción de este tejido, tiene una firme importancia la real participación de la sociedad civil, tanto en la formulación de ideas sobre fortalecimiento de la democracia, como en la enunciación de propuestas sobre los procesos y los mecanismos que deben utilizarse para poder alcanzar los grandes objetivos de desarrollo, en este singular territorio fronterizo.
Para que este tipo de procesos puedan ser exitosos, es conveniente buscar la valiosa contribución que puede aportar la construcción de un amplio consenso de base social, que permita validar la incorporación en la agenda de desarrollo de regiones como la nuestra, de temas tales como el equilibrio del medio ambiente, la equidad de género, etnia y cultura, el respeto por nuestros mayores y las tradiciones que soportan nuestra peculiaridad cultural.
De igual manera es vital acompañar el proceso con todos aquellos elementos asociados a formulas pedagógicas, que permitan combatir las causas estructurales de la pobreza y la exclusión socioeconómica, como la verdadera política, que potencie nuestras competencias para lograr enfocar el camino que nos conduzca hacia la construcción de la verdadera PAZ imperfecta.

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