martes, 20 de mayo de 2008

Sin Rumbo. Sin Capitán.

Lamentable ver el espectaculo que ofrecen los artistas del circo de nuestra oscura burgomaestre, desmintiendose y desatorizandose en pleno cabildo y mandando al diablo la credibilidad de nuestra carata de navegación como colectivo en los próximos años. Que verguenza se siente al tener como piloto para esa, nuestra nave, la de nuestros hijos y los de ellos en los años venideros, a una persona ajena a nuestro tejido socio-cultural, a la que no le interesa nada más que alimentar su ego mediante su irasible comportamiento, mientras la ciudad se encuentra al garete sin rumbo conocido. Y lo más triste, es que a los pasajeros de esa nave nos envuelve un extraño sopor que nos impide tan siquiera plantear cualquier análisis serio de nuestro próximo futuro. ¿Será que nadie despierta y avisora el abismo hacia el que nos dirijimos?. Da lástima saber que la nave, más temprano que tarde va a naufragar y que, entre los pasajeros, nadie se atreve , entre otras cosas por legítimo miedo, ni siquiera a colocarse el salvavidas. Pero bueno, alguien dijo que los pueblos se labran su propia historia. Que verguenza, lo confieso.

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